“Logramos pasar en el tercer intento”: latinos indocumentados que cruzan a pie a Canadá huyendo de EEUU
Publicado el 24/05/2025 a las 13:17
- Latinos indocumentados cruzan a Canadá
- Familia salvadoreña fue rechazada
- Asilo aprobado tras tercer intento
El puente Rainbow que conecta a Estados Unidos con Canadá se convirtió en un símbolo de esperanza para Araceli, una migrante salvadoreña indocumentada que pasó más de una década viviendo en Nueva Jersey.
Acompañada de su esposo y sus dos hijas, de 4 y 14 años, intentó cruzar hacia Canadá el 17 de marzo con la esperanza de reencontrarse con sus hermanos y comenzar una nueva vida lejos del miedo a la deportación.
“Llegamos al puesto fronterizo y entregamos la documentación. Yo llevaba todas las partidas originales”, recuerda Araceli desde un refugio en la frontera.
Pero lo que parecía el inicio de una nueva etapa se transformó en una pesadilla legal.
Un puente de esperanza y miedo

Las autoridades canadienses negaron su ingreso, a pesar de que ella buscaba acogerse a una excepción al acuerdo del «tercer país seguro», ya que su hermano mayor vive legalmente en Canadá.
El motivo de la negativa fue un detalle burocrático: su partida de nacimiento tenía un solo apellido paterno, mientras que la de su hermano tenía dos.
“Encontraron un pequeño detalle… pero en la parte de atrás estaba la marginación que lo explicaba”, señaló Araceli.
A pesar de presentar pruebas de parentesco y documentación emitida desde su comunidad en El Salvador, la familia fue devuelta a EE.UU., donde comenzó un nuevo calvario.
Una negativa fronteriza por un apellido
“Pasamos 14 días los cuatro en esa celda”, relata Araceli sobre su encierro en un cuarto sin ventanas ni baño privado.
Desde allí, contactaron a su hermano en Canadá, quien logró conseguir apoyo legal con la abogada Heather Neufeld y la ONG Justice for Migrant Families.
El segundo intento de cruzar fue inesperado. “Llegaron dos agentes a la celda y dijeron: ‘Felicidades, ustedes van para Canadá’”, contó Araceli.
Pero tras horas de espera, las autoridades canadienses volvieron a rechazar la entrada bajo el argumento de que ya habían reconsiderado su caso.
Celda, abogados y la segunda decepción
“Me dijeron lo mismo, aunque era otro agente. ‘Hemos sido demasiado generosos’”, recordó. Esa segunda entrada fue registrada como la única reconsideración permitida, dejando a la familia sin más opciones legales directas.
Neufeld elevó el caso a la corte federal canadiense, argumentando que no fue la familia quien pidió volver, sino que fue enviada de regreso por las autoridades estadounidenses.
Una semana después, la corte les asignó una abogada migratoria y se logró una negociación preliminar para reabrir el caso. El 5 de mayo, siete semanas después del primer intento, Araceli regresó al puesto fronterizo.
“Pasamos alrededor de 12 horas en el puerto migratorio”, explicó Neufeld sobre la larga jornada de revisión. Esta vez, la familia recibió una respuesta distinta.
Tercer intento y bienvenida a Canadá
“Cuando abrieron las puertas y dijeron ‘bienvenidas a Canadá y buena suerte con su nueva vida’, sentí una alegría inmensa, es indescriptible”, declaró Araceli a la cadena CBC.
Sin embargo, la felicidad fue incompleta: su pareja quedó detenido por el ICE en EE.UU., con riesgo de deportación. “Llegaron a decirnos que nos daban tres minutos para que nos despidiéramos”, contó Araceli con la voz entrecortada.
La familia hizo un enorme esfuerzo económico para pagar la fianza, vendiendo pertenencias. El 19 de mayo, tras 13 horas en el punto de control, finalmente lo dejaron ingresar a Canadá.
“Fue muy difícil convencer al oficial del parentesco familiar”, explicó Neufeld sobre el proceso. El caso de esta familia ilustra el endurecimiento del control migratorio en la frontera norte.
Un proceso largo con final incierto
Solo en abril de 2025, 359 personas fueron rechazadas en la frontera canadiense, el doble que en el mismo mes del año anterior.
Los menores también están siendo devueltos: 104 en el primer trimestre de 2025, frente a 54 el año anterior.
“Hay muchísimas Aracelis más, solo que no podemos saber dónde están ni qué situación están enfrentando”, advirtió Neufeld.
Y aunque la familia logró entrar a Canadá, el proceso apenas comienza. La solicitud de asilo podría demorar hasta dos años antes de que un juez decida su destino definitivo, señaló ‘La Opinión‘.