EE.UU. militariza más la frontera: otras dos zonas bajo control castrense
Publicado el 26/06/2025 a las 19:40
- Nuevas zonas militares en frontera
- Migrantes enfrentan doble delito
- Trump refuerza control territorial
Según informa la agencia EFE, el gobierno de Estados Unidos continúa reforzando su política migratoria con un nuevo paso polémico: la expansión de zonas militarizadas en la frontera sur.
El Departamento de Defensa confirmó que se suman dos nuevas Áreas de Defensa Nacional (NDA, por sus siglas en inglés) en Texas y Arizona.
Con estas incorporaciones, ya son cuatro los sectores donde personal militar puede detener a migrantes indocumentados que crucen desde México.
La decisión proviene directamente del secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien instruyó a las Fuerzas Aéreas y a la Marina para asumir nuevas funciones en la frontera suroeste.
Patrullaje y detención por fuerzas militares

Las Fuerzas Aéreas detallaron que una de las nuevas zonas abarcará 400 kilómetros del Río Grande, cubriendo los condados de Cameron e Hidalgo, en Texas.
Este territorio quedará bajo la administración de la Base Conjunta de San Antonio, una de las instalaciones militares más grandes del país.
Entre sus tareas, los soldados deberán vigilar la frontera mediante patrullas móviles y posiciones fijas, además de instalar barreras temporales y señalización.
También están autorizados a detener brevemente a las personas que crucen sin documentos, hasta ser entregadas a las autoridades migratorias civiles.
El oeste de Arizona se suma

La cadena ABC News informó que la otra nueva NDA se establecerá en el oeste de Arizona, aunque no se han precisado los límites exactos.
Estas dos zonas se suman a las que ya estaban activas desde abril y mayo en partes de Nuevo México y el oeste de Texas.
La primera de ellas fue creada el 21 de abril y cubre un tramo de 112 kilómetros en territorio de Nuevo México.
La segunda entró en vigor el 1 de mayo y se extiende unos 101 kilómetros entre El Paso y Fort Hancock, también en Texas.
Riesgos legales en frontera militarizada EE.UU.

Militares desplegados en esas áreas tienen poder para restringir el paso, identificar a los migrantes y entregarles a otras agencias del gobierno.
De hecho, cruzar por una zona militarizada implica dos delitos para un migrante: el ingreso irregular al país y la violación de propiedad militar federal.
La aplicación de esta figura legal es reciente pero ya ha tenido consecuencias judiciales, como el caso de una joven peruana detenida en Texas.
Ella fue procesada por “allanamiento de zona militar” tras cruzar el Río Grande y se convirtió en la primera persona juzgada por ese cargo en junio.
El rol del Ejército y Trump
El jurado la absolvió, pero el juicio generó alarma en organizaciones de derechos humanos por el precedente que podría sentar.
El presidente Donald Trump firmó en abril una orden ejecutiva que dio vía libre al Ejército para ocupar terrenos federales en la frontera con México.
Esa orden amplió las atribuciones del Pentágono en política migratoria, en línea con la estrategia de disuasión de cruces irregulares.
La ocupación militar no implica suspensión de derechos constitucionales, pero incrementa la presión sobre quienes intentan solicitar asilo o protección.
Migración, militarización y derechos humanos
Activistas migratorios denuncian que la militarización puede aumentar los abusos, limitar el acceso a ayuda humanitaria y criminalizar la migración.
También advierten que esta política transforma una zona civil en un espacio de excepción, donde las decisiones se toman bajo lógica bélica.
El gobierno, por su parte, justifica la medida por razones de “seguridad nacional” y afirma que busca fortalecer el control operativo en los puntos críticos.
En los últimos meses, los cruces irregulares en la frontera sur han aumentado, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
Frontera militarizada EE.UU.: efectos y contexto
La militarización, sin embargo, no ha demostrado reducir significativamente las cifras de migración, que responden a causas estructurales más complejas.
El contexto electoral podría estar influyendo en el endurecimiento de las medidas, con Trump apostando por un discurso de mano dura migratoria.
Mientras tanto, comunidades fronterizas, migrantes y defensores de derechos humanos observan con preocupación la expansión de la autoridad militar.
La línea entre la seguridad nacional y la represión migratoria parece desdibujarse cada vez más en los límites entre Estados Unidos y México.