Centro de detención en base militar de Texas acumula violaciones a estándares federales
Publicado el 16/09/2025 a las 15:41
- 60 violaciones en 50 días
- Migrantes sin atención médica adecuada
- Expansión polémica en Fort Bliss
Según informa la agencia EFE, Un informe interno de la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) reveló al menos 60 violaciones a los estándares federales de detención en los primeros 50 días de operación de la mayor cárcel migratoria en Estados Unidos, ubicada en la base militar de Fort Bliss, Texas, según reportó The Washington Post.
El centro abrió apresuradamente, sin servicios básicos completos ni infraestructura adecuada, lo que marcó el inicio de una operación plagada de deficiencias.
Con capacidad proyectada para 5.000 detenidos, la instalación enfrenta problemas de personal, fallas médicas, incumplimientos legales y carencias sanitarias que ponen en entredicho su viabilidad.
El informe advierte sobre una atención médica deficiente, con pacientes psiquiátricos sin supervisión apropiada ni protocolos de seguridad adecuados.
Violaciones legales y fallas estructurales
60 violations in 50 days: Inside ICE’s giant tent facility at Ft. Bliss
As the Trump admin rushes to open massive makeshift holding centers nationwide, ICE’s own inspectors say the marquee Texas project is violating dozens of federal standardshttps://t.co/M0qib9ZGsj
— Kathleen Bush-Joseph (@KathleenBushJo2) September 16, 2025
Detenidos denunciaron la ausencia de mecanismos efectivos para comunicarse con abogados o familiares, una falla que vulnera directamente sus derechos de defensa y acceso a la justicia.
Además, las condiciones básicas resultaron alarmantes: alimentos descritos como “no comestibles”, baños inoperantes y dormitorios ruidosos y sobrepoblados.
El documento también detalla que solo una de las áreas de recreación estaba habilitada, obligando a más de 1.200 personas a compartir un espacio reducido.
La situación incumple estándares federales que requieren áreas adecuadas de recreación y esparcimiento como parte de la atención integral a los detenidos.
Contrato millonario y cuestionamientos públicos

La administración del centro fue adjudicada a Acquisition Logistics LLC, que recibió un contrato estimado en 1.200 millones de dólares.
De acuerdo con los documentos, la empresa inició operaciones apenas dos semanas después de recibir el contrato, sin cumplir los tiempos mínimos para instalar infraestructura ni capacitar al personal.
Críticos advirtieron que este proceso acelerado refleja una improvisación que repercute directamente en la calidad de los servicios dentro del centro.
Exfuncionarios y organizaciones de derechos humanos consultados por The Washington Post calificaron la situación como un riesgo grave para la salud y los derechos fundamentales de los migrantes detenidos.
Expansión del centro de detención en Texas
El uso de instalaciones temporales de lona, conocidas como soft-sided facilities, ha sido objeto de críticas desde años atrás.
En casos previos se documentaron abusos y negligencias en recintos improvisados, donde la urgencia por contener oleadas migratorias derivó en condiciones insalubres y violatorias de derechos humanos.
El centro de Fort Bliss, apodado “Camp East Montana”, comenzó a operar en agosto pese a protestas de organizaciones civiles que alertaban sobre riesgos similares.
Autoridades del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmaron planes de expandir el centro hasta alcanzar los 5.000 detenidos, lo que lo convertiría en uno de los recintos migratorios más grandes del país.
Denuncias de abusos y derechos humanos
La publicación del informe llega en un momento crítico, cuando los centros de detención en Estados Unidos enfrentan múltiples denuncias por abusos, negligencia médica y hacinamiento.
Un informe reciente de la oficina del senador demócrata Jon Ossoff documentó más de 500 instancias de abusos contra individuos bajo custodia del DHS desde 2017.
El reporte incluye 41 denuncias de abuso físico y sexual, 14 casos de maltrato a mujeres embarazadas y 18 a menores de edad.
La mayoría de estos sucesos se registraron en centros de detención de Texas, lo que refuerza la preocupación sobre la situación en Fort Bliss.